Tengo un par de amigas que practican una religión alternativa llamada Eckankar (significa “colaborador con Dios”).  Uno de los principios de Eckankar es que la gente no muere, sino que se traduce. La muerte es vista como una transformación de energía tal, que se puede explicar en términos de una traducción lingüística. Es lo mismo, pero diferente, transformado.

Esta semana un pensador caribeño muy importante se tradujo. Monsieur Edouard Glissant, nacido en Martinica en 1928, murió en París el 3 de febrero a los 82 años. Pocos fuera de círculos literarios, y bien solamente en los idiomas francés e inglés, conocen  su obra.

Yo he querido traducir la obra de Glissant en el sentido lingüístico. Creo que hay muchos de habla hispana que se pueden beneficiar de sus ideas sobre un criollismo verdadero y una identidad rizomática. El Caribe hispanoparlante necesita alguien que conecte las relaciones subterráneas que existen entre las islas. Desafortunadamente el archipiélago de Glissant hasta ahora lo conocen sólo los francophones y los que leen traducciones al inglés de Betsy Wing (como yo). Estas traducciones han sido impulsadas por académicos como Michael Dash (Univ. West Indies)  y como Celia Britton (Oxford University).

Hace cinco años, al terminar mi maestría en literatura, basada en gran parte en la obra de Glissant, me interesé por encontrar trabajos y monografías basadas en la obra de Glissant en Puerto Rico. Pasé dos días en la biblioteca de la UPR en Río Piedras y un día adicional en la biblioteca del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y en Caribe, en el Viejo San Juan. Saben que encontré? Nada. Por lo menos nada publicado en español ni en inglés. Tal vez algún estudiante de francés haya tropezado con Glissant en la UPR, pero no había nada publicado que se basara en Glissant. Creo que esta falta de interés representa la falta de conexión que sufrimos los puertorriqueños en relación al resto del Caribe. Estamos agarrados al mundo por un cable que sólo conecta a Estados Unidos, y esa relación colonial no nos permite apreciar otras relaciones.

Glissant estudió en La Sorbona, París, algunos años después de que el poeta puertorriqueño Francisco Matos Paoli hubiera pasado por allí. Escribió Sol de la Conciencia mientras Matos Paoli y Pedro Albizu Campos estaban en prisión en los 1950. El propio Glissant formó un partido político separatista en Martinica y fue exiliado. Se le prohibió salir de París por varios años, y al fin pudo regresar a su patria en 1965. Cabe decir que la relación ambigua entre Martinica y Francia se parece mucho a la de Puerto Rico y Estados Unidos.  

La editorial Casa de Américas, La Habana, publicó lo siguente en una nota sobre la partida de Glissant:

“Su militancia artística dio lugar a reflexiones que apuntaban que “el Caribe es una realidad cultural” abierta “siempre a otras culturas” y que reforzaban la idea de que “un negro de Cuba, un blanco de Guadalupe y un indio de Haití participan de la misma identidad”, según escribió el propio Glissant.”

Casa de las Américas informa que ha publicado tres obras de Glissant en español: “su novela El Lagarto (Arte y Literatura, 1980) y el volumen de poesía Fastos y otros poemas (Casa de las Américas, 2002)… el pasado 30 de octubre de 2010 fue presentado en La Habana El discurso antillano (Fondo Editorial Casa, 2010), por primera vez la traducción íntegramente al español de la monumental obra de Édouard Glissant.”

Tal vez luego de su traducción fisica a otra vida veamos más traducciones de la importante obra poética y política de Edouard Glissant.

Mientras, aquí puedes ver una traducción al inglés (doblada rudimentariamente) de una entrevista reciente en Francia. http://www.france24.com/en/20100417-globalisation-glissant-edouard-poetry-obama-usa

Advertisements