While I’ve been away from Vida Traducida — and too busy to translate my life and publish it in this blog — I’ve had the chance to travel back and forth to Puerto Rico a few times. A conference in November, a family visit for the holidays, a business trip in January… all were wonderful opportunities to reconnect. Now that the lunar new year has started and the Earth seems to be readjusting to a steady beat, I ponder my place in this great in-between space I call home. I wrote this piece in the plane on my last JetBlue return flight, after meeting many great professionals at Clinica Salus in San Juan, PR, and being prompted to think about island economics, lower standard of living, brain drain, exodus, the dream of the return… I sort of saw an island in the clouds — a repetition of the ground below, only made of shifting water vapor…by the way, this process happened in Spanish, so here it is, untranslated and unedited.

Journey to The Island in the Sky — Viaje a la Isla que Cuelga en el Espacio

A 70 millas por la autopista de Arecibo a San Juan y parece que hace siglos que estoy manejando. “Todavía voy por Manatí!” Gruño para mí misma.

Es que llegar es fácil y felíz; irme es difícil e irritante.

Ahora en las nubes, se me olvida cuánto tiempo llevo viajando. Se me olvida si voy o vengo. Si voy de vacaciones o regreso de negocios. Las nubes parecen mi hogar. Hay praderas y hay colinas. Hay nubes lisas y nubes como edificios. Hay un cañón profundo (a 10,000 pies de altura) cuya sombra azulosa parece tan real como la sombra roja del cañón del Colorado.

Entonces, desde allá arriba, pongo los pies en la tierra.

Ya no hay tal cosa como fuga, ni de cerebros ni de prófugos. Ya no hay un “fuera” adonde ir. Hablamos tanto de la patria, pero no la entendemos. La patria ya no es 100 por 35. La patria no puede ser simplemente el paisaje que amamos, porque el paisaje cambió hace tiempo. La colonia es ahora el imperio — pero no nos damos cuenta de nuestro propio poder.

El mundo cambió. La isla es un universo cambiante. Los que nos fuimos hace 20 años cambiamos. La isla ahora late en la metrópolis. Y la metrópolis nunca será igual.

Los problemas de la isla pueden ser como las iguanas verdes: se multiplican rápido, pero también se pueden erradicar. Si somos listos, hasta se les puede sacar provecho en otros mercados.

Antes yo entendía La Isla que Se Repite como una repetición de nostalgia. Estoy empezando a visualizar y a escuchar otro ritmo que se repite. Antonio Benitez Rojo habia internalizado que ya no se puede volver a la isla (Cuba) de antes — que es necesario construir una isla nueva. Así va a pasar en Puerto Rico — estamos despertando a que es tiempo de construir una isla nueva. Es tiempo de inventar un ritmo nuevo — desde adentro y desde afuera.

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